jueves, 28 de enero de 2010

A campo abierto, ojos cerrados.

La verdad es que no quiero, daría todo por no querer.
En este momento la vida es así graficamente, estar escuchando Sigur Ros en un sillón profundo, en oscuridad y pensando en irme a Islandia a vivir esa vida que tan reprimida tengo hasta ahora, porque Heima me dejó ese anhelo, me dejó con las ganas de verdad en colores, de ...
En mi casa había una maquina de escribir, recuerdo haberla visto, recuerdo haberla usado, haber jugado con ella cuando aprendía a escribir, ahora la quiero, la quiero para escribirte una carta desde mis 10 años, para decirte que por favor le tengas paciencia a mis 18 años y que me cuides sin egoísmo. Porque todavía no me ha cambiado lo suficiente el tiempo como para sentir que salí de los esquemas. Tú vienes a quebrar mis bases. Tu viniste a ofrecerme algo que desearé toda la vida. Tú sabes muy bien todo lo que me cuesta decirlo, tú bien sabes cuanto me cuesta ser natural si no creo nada. Tú eres una piscina y yo no sé nadar. Argh! estoy errando de nuevo, y está vez es más terrible que la anterior. Damn their lies! Y yo no sé para qué me miento otra vez, si ya descubrí la verdad de lo que significan estas dos personas, ya sé lo que representan. Siento que con los años las cosas tienen permiso para irse más hacia adentro.

miércoles, 20 de enero de 2010

Entre sueños y viajes.

Eso siento, siento que miras de lejos sin atreverte a llegar aqui.
Ellos no sabran muchas cosas, pero saben que la vida color verde claro no necesita un lugar físico.
Hoy aprendí a tomar micros, me dí cuenta que desde aquí puedo llegar a muchas partes. Y mientras esperaba la 508 entendí que no me dijiste la verdad, porque no es muy cortés que digamos decir eso, pero lo entiendo. Aprendí a entenderlo, porque no soy nadie para pedirte que adores mi vida.
Como sea, alguna vez las cosas se daran de manera natural.
Ahora extraño cosas puntuales pero no generales, no sé si lo volveríamos a intentar, pero nadie dice que no pasará.
Pasarán muchas cosas, y tú, creo que por primera vez te diste cuenta de lo descarado que eres y parece que te dió vergüenza.
La gente que toma la 104 es civilizada porque hace fila para subir, y aunque haga calor y todo, yo también hago la fila.
Te amaría si encuentras la solución a este dolor. O si me regalas el principio activo de la manzanilla.
El túnel es como cualquier otro, y tiene unos dibujitos grandes señalando las salidas de emergencia. Ví como miraste a tu compañera de asiento, supongo que imaginaste una escenita romántica auspiciada por la semi oscuridad. Yo escuché death cab casi todo el camino y cuando llegué a "Las Palmeritas" salió I will follow you into the dark, y no la cambié porque me gusta y no me produce dolor de estómago escucharla.
Mi mamá me dió un pedacito de sillón y cuando se fue me recosté como una señorita (porque andaba con mini falda) y me permití un sueñito bastante interrumpido por mis propias ganas de no querer dormir. Y desperté con ganas de comer melón verde en paralelepipedos.
Ahora te fuiste, y te lo digo, te vas ahora y no vuelves más.
Se que volverás descaradamente algún día. Espero ser grande para ese entonces.

domingo, 17 de enero de 2010

Alguien por ahí.

No sé para qué hacía tantas preguntas, si todos sabíamos que no quería saber realmente las respuestas, de hecho, le molestaban.
Pero así era él.
Toda un vida se la pasó tratando de no llorar por sucesos que no entrañaban un daño en sí, pero su corazón era algo delgado y se aguaba con el menor atisbo de una pena, ya fuese propia o compartida. Lo bueno es que pronto volvía a sonreir como si nada hubiese pasado, pero todos sabíamos que maniáticamente guardaba cada pedacito de tormento para "saborearlo" a solas. No era tan terrible como parece, pues llevaba una vida bastante normal, como todos nosotros. A veces le tocaba hacer el aseo, y era lo que más amaba hacer, pues era una catarsis, sentía como si sacar la basura fuese sacar el daño; como si limpiar el baño fuese purificar su corazón y barrer fuese llevarse lejos todo mal pensamiento.
Cada mañana al abotonar la camisa apretaba un poquito los botones al tomarlos para tratar de hacerlos entrar en el ojal, esa era la manera de desquitarse de las lágrimas que no podía contener.
Escribía cartas al atardecer a alguien como un amigo imaginario, pero la verdad las escribía a sí mismo para no olvidar los detalles del día, porque temía olvidar y a pasar por alto algún detalle importante en el ajetreo acelerado.
Llegada la noche tomaba un vaso de leche tibia y dibujaba lo más bonito que hubiese visto en el día, para dejar afuera el pensamiento de que todos los días eran malos, pues la verdad no era esa, pero a él le costaba ver la verdad.
Antes de dormir, nos llamaba, a cada uno, para darnos las buenas noches.
A veces extrañamos ese llamado. A veces lo extrañamos, a veces nos extrañamos.

viernes, 15 de enero de 2010

Sol de invierno.

Me compraré unas botitas plásticas para este invierno.
El invierno pasado fue agradable, no veo por qué este tendría que ser todo lo contrario.
Espero el café, las sopaipillas, el té, el café de nuevo, las manzanas.
Me encontraré con mi nariz pequeña congelada, mis mejillas rosadas de frío, mis manos más bien frías y mis pies con muchos calcetines.
No sé por qué extraño tanto el invierno, sé que no es por este calor de verano. Quizá sea porque pasan cosas bonitas en invierno, o porque después de invierno viene la primavera, primavera cero...
No sé por qué a veces quiero que pase tan rápido el tiempo.


Quizá me guste más el frío porque nací en otoño.

jueves, 14 de enero de 2010

Para que sepas.

He notado que la publicación de letras en el blog aumenta en los días cercanos a comenzar un nuevo ciclo.
Como también sé que si las cosas siguen así terminaré sin cabello de aqui a diciembre.
Ya no sé que hacer, no sé qué decir, no sé para qué te busco, no sé por qué hago cosas que no me convencen del todo y sé que inexorablemente terminaran y mal.
Dry your eyes.
En la corta historia de vida que llevo no se me ha roto algún hueso, y creo que tampoco el corazón.
Cuando era pequeña antes de dormir buscaba motivos para sufrir, creía que era bueno llorar por adelantado. A veces rezaba, me gustaba ese ritual aunque no entendía mucho. También pintaba un vidrio con lápices de cera, tenía muchos y de muchos colores. No sé por qué de los pocos recuerdos que guardo de ese entonces, uno son las pepitas de los melones en cajones, papas en coladores de arena de playa, manzanillas después de la lluvia, granadas en las visitas de mi abuela, uvas de casa (tu olor).
Recuerdo que a los 10 me imaginaba a los 18 alta y usando tacos, tengo 18 y la única vez que he usado tacos fue para la gala y alguna otra situación...y no soy alta. Creía que me gustaría la música romántica, pero no creo que la música que escucho sea romántica; también creía que tendría muchos cosméticos, y la verdad es que no son tantos, porque ni lápiz delineador tengo.
Quería casarme cuando tenía 8 y no sabía para dónde iba la vida, y siempre tenía momentos filosóficos en los que me preguntaba quién realmente era yo y qué hacía aqui, por qué aqui, por qué ahora, por qué katherinne, por qué esta nariz, por qué esta cara, por qué esta vida.
Algo cierto, es que creo que desde siempre noté que me gustaba mucho la ciencia y que me fascinaba la naturaleza.
La verdad es que escribo todo esto para pensar en otra cosa.

martes, 12 de enero de 2010

We laugh indoors.

Ya no me importa que digas que me amas, ya no importa.
Ya no importa que te rias de que todos los días salgo despeinada de la casa.
Ya no importa que creas que soy única e irrepetible en el mundo, ya no importa porque a pesar de que me amas no soy el amor de tu vida y lo sé bien.
Yo no te amo, pero me había propuesto llegar a hacerlo, pero la verdad es que eso no es algo que puedas proponerte.
Los pollos no van toda la vida tras la gallina.
Hay un momento en que te detienes a golpear la pared y te dices que esto ya no puede seguir así, que la vida no puede llevarte por ese camino de la perdición así como así, porque sin hacer nada para desviarte seguiste, sabiendo que estaba mal. Pero ya no, ya no hay nada más que me parezca gracioso en este ruin camino.
Hace rato que cambié de canal, hace rato que dejamos de vernos con esos ojos brillantes.
Lo que quiere salir, que salga, para eso existe el blog.
Y si, es verdad, siempre he tenido miedos y el miedo más grande que tengo es convertirme en lo que se supone estoy predestinada genéticamente a ser: mi padre en versión femenina. Siempre he temido perder la identidad, perder eso que me hace única y convertirme en una copia de otro personaje de la vida.
(Las cosas absurdas que se vienen a mis dedos de repente, omítase lo anterior)
Lo mio es mio, lo tuyo es tuyo. Así, cada uno con sus cosas en su lugar, juntos pero no revueltos.
Cada día arrastro menos la bolsita del pan integral.
Pero cada día siento que involuciono en algunos aspectos que la gente más "closer" conoce.
Aún me queda tiempo para disfrutar las heridas, la sangre, las costras y las cicatrices.
Nadie, ni yo, me he pedido ser alguien más ahora.

(Eso es lo mejor, que nadie, absolutamente nadie sabe que es mio, que es del resto y que es del aire comprimido en mi cerebro)

martes, 5 de enero de 2010

Corriente de Olivia (parte I).

Mi mamá ayer dijo que no le gustaba que me pintara las uñas fucsia, pero me las pinté igual, sobre todo porque recordé como esa gringa en la tienda pronunció fucsia en inglés, fue un momento súblime en ámbitos de lenguas. A ella le decían que el verde agua marina combinaba con sus ojos de un color claro, claro, a ella cualquier cosa se le ve bonita, y a una, que es flaca y enjuta, que tiene los ojos oscuros y manchitas en la piel, ¿qué queda para una? No importa, varios ya han alabado mi simpatía y sentido del humor. Y conste que no estoy desesperada por encontrar mi media naranja, sólo me dí cuenta como ellos miraron a la gringa en cuestión cuando salió con su sonrisa consumista de la tienda, y asumí que con esos espécimenes siempre seré soltera. No, no exageraré, creo que eso pasa ahora, a esta edad, pero más allá unos años supongo será diferente. Es que no tengo plata para ponerme silicona hasta en la médula, no puedo ponerme los lentes de contacto (me da un asco sucio eso de meterme algo extraño a los ojos) y los cosméticos me dan alergia. A alguien le escuché alguna vez que si no se tiene lo uno, se tiene lo otro; por ello me paso las noches despierta tratando de saber que es "lo otro", si lo tengo y si me llevará a alguna parte como podría hacerlo un cuerpo escultural. Pedro me dice que no me preocupe, que mi "plus" es la sonrisa fácil y bonita que tengo, que a un hombre realmente valioso le gustan esas cosas. Subjetivamente siempre he creido que si yo fuese hombre me fijaría en cosas como esa en una mujer, la sonrisa, la mirada, la forma de caminar, y lo que habla.
El problema es que a mi me gusta Pedro, por todo y más aún por las cosas lindas que me dice, pero esas cosas se le quedan ahí no más parece porque anda babeando por una rubia cartucha (recién llegada por desgracia) de la oficina. La "minita" se hace la dama y la interesante, pero la verdad, está ahí sólo por la generosidad del gerente (deben ser familiares, puro pituto). Pero "ella" no es el punto, el punto es ¿qué hago para que se de cuenta que esa sonrisa bonita y fácil es para él?...
(Continuará)

sábado, 2 de enero de 2010

Paella de mi mamá.

Dos mil diez, suenas bonito y simple de decir, pero simplicidad es lo que menos espero de ti.
Empecé como todos los años, abrazando a la misma persona de siempre. Adoro tanto esa tradición, que no se me ocurre pasar de un año al otro lejos de ti.

No quería que te fueras.
No quiero estos días normales que me roban la sonrisa. No quiero más días de esperar, no voy a esperar más.

La verdad es que no quería volver porque ahí se estaba mejor, no porque aqui sea malo.

Anoche soñé con bolsos de meregue y una persona que me pedía volver a lo de antes, y dudaba, porque ella no volvería a negro permanentemente.

Sé que necesito un poco de tiempo para hacer las cosas bien, sé que necesito estar conmigo. Contigo no hay lugar común.

Empecé bien porque limpié debajo de la cama y así se fueron los bichos raros que me atormentan, de ahora en adelante los sueños serán un trocito del día siguiente.

Por repetición comenzará a parecerte agradable.