La verdad es que no quiero, daría todo por no querer.
En este momento la vida es así graficamente, estar escuchando Sigur Ros en un sillón profundo, en oscuridad y pensando en irme a Islandia a vivir esa vida que tan reprimida tengo hasta ahora, porque Heima me dejó ese anhelo, me dejó con las ganas de verdad en colores, de ...
En mi casa había una maquina de escribir, recuerdo haberla visto, recuerdo haberla usado, haber jugado con ella cuando aprendía a escribir, ahora la quiero, la quiero para escribirte una carta desde mis 10 años, para decirte que por favor le tengas paciencia a mis 18 años y que me cuides sin egoísmo. Porque todavía no me ha cambiado lo suficiente el tiempo como para sentir que salí de los esquemas. Tú vienes a quebrar mis bases. Tu viniste a ofrecerme algo que desearé toda la vida. Tú sabes muy bien todo lo que me cuesta decirlo, tú bien sabes cuanto me cuesta ser natural si no creo nada. Tú eres una piscina y yo no sé nadar. Argh! estoy errando de nuevo, y está vez es más terrible que la anterior. Damn their lies! Y yo no sé para qué me miento otra vez, si ya descubrí la verdad de lo que significan estas dos personas, ya sé lo que representan. Siento que con los años las cosas tienen permiso para irse más hacia adentro.
jueves, 28 de enero de 2010
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