La historia de mi vida siempre ha sido "hacer lo que debo", "terminar lo que empiezo" y "no tomar riesgos". Me parece tan extraño a veces hacer algo que de verdad deseo, es como si estuviese siendo impulsiva y eso al parecer no es buena cualidad en las personas. Supongo a veces que mi vida es a la defensiva, tomando precauciones para evitar sufrir en un futuro, como por ejemplo la medida que tenía hace un tiempo de no tener fotos con mi pareja, para no tener recuerdos de él o lo nuestro si llegábamos a terminar. Eso hace tiempo dejó de ser así y hace unos días rompí otra barrera que fue subir una foto juntos a una de mis redes sociales.
Porque son nuevos tiempos, una mezcla extraña de mucho compromiso pero acompañado con menor sufrimiento por el no cumplimiento de este.
Así fue como una noche entre unas lágrimas más bien rutinarias me iluminé y supe que quería cambiarme de carrera universitaria. Estuve muchos días masticando la idea antes de poder contársela a alguien con seriedad y mostrar decisión. Pero no sé por qué, tal vez con cierta ayuda universal, el tema fluyó en el té familiar, encontré aprobación y apoyo. Le fui planteando la idea a mis amigos más cercanos, hasta el día que me encontré con una solicitud en mis manos, no dudé y la llené.
Hoy ya estoy disfrutando los beneficios de mi decisión, me siento contenta e inspirada; me estoy llenando de conocimientos y visiones de la vida exquisitas, compartiendo con gente más sonriente y positiva.
Esta es mi propia señal de que se acaba una época de mi vida y comienza otra.
Lo tendré presente.

