sábado, 29 de diciembre de 2007

No soy una persona terrible.

Y sabes...
Yo siempre pensé que verías quien soy realmente.
Que te enamorarías de esas pecas, de la piel rosa, de los ojos grandes y de color indefinido.
Que te volverías loco por ese cabello liso, despeinado y desteñido, tan diferente.
Que extrañarías las uñas largas de colores raros. Y que querrías tener siempre contigo ese metro cincuenta y cinco centímetros.
Que adorarías las poleritas de niña, el elemento negro habitual y esos bolsitos llenos de cosas útiles.
Que añorarías tanto verme que daría lo mismo si me atrasaba por culpa de la micro.
Y que tus mandamientos provendrían de aquellas palabras contradictorias y complejas de una niña de 16 años.

Sabes, pensé que te atreverías aquel día bajo la lluvia. Que te olvidarías de todas las palabras que una vez había dicho. Y que omitirías nuestra puta realidad. Pero no quisiste. Y ahora te odio por eso.
Y no te molestes ni en intentar averiguar que pasa. Porque no te corresponde.
No soy una persona terrible, tú eres un niñito que no sabe ver a quién tiene enfrente.

Y ahora me siento mal, pues ni siquiera puedo llorar.
No tengo por quién llorar.
Es que yo te odio!

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Y estas tú cuando miro en el espejo...

A las diez de la mañana te llamé para decirte que me gustas mucho.
Las diez de la mañana es una hora decente para levantarse.
Luego de haber soñado con ella, lo más que querrías es despertar temprano.
Pero no fue un mal sueño, fue un sueño que despertó tu curiosidad y te recordó esa frase que compartiste ayer con tu pequeña hermana: "las personas miserables también merecen pasarlo bien en navidad, merecen tener un momento feliz"
Tenías el celular apagado. Volvería a llamar a las doce.
Fue raro pues tú también considerabas que las diez era la hora perfecta para levantarse.
Claro, no había considerado que fuiste por un trago a la casa de tu otra hermana.
No acostumbras a beber, pero un buen licor con unos hielos, merece que lo consideres.
Despertaste como a las doce, y a la una recordaste que tenías que encender el telefono.
Tenías tres llamadas perdidas de mi celular y antes de vestirte me enviaste un tierno mensaje preguntándome si me encontraba bien, si necesitaba algo, si habia pasado algo malo y si era así que te devolviera la llamada.
Entre una llamada y otra, estaba nervioso y subía a cada rato a la habitación de mi mamá.
Me miraba largo rato en el espejo, practicaba expresiones, miraba con detalle cada uno de mis rasgos y me preguntaba si realmente así como era yo, te gustaría.
Fue díficil mirarme, mi mente me ilusionaba, me devolvía tu imagen. La imagen de esa vez que te ví, que estabas feliz, y me sonreías; de esa vez en que supe que me gustabas mucho y que quería esa sonrisa todos los días conmigo, por la eternidad.
...

jueves, 13 de diciembre de 2007

Ordinary day

Tengo mucho sueño.

"This is just an ordinary day..." cantaba mientras el paisaje de campo quedaba atrás. Tenía rabia. Tenía pena y quería estar sola. Por primera vez reconocí que quería estar sola. Podía ser feliz con Dolores O'Riordan en mis oídos y su inglés fácil de cantar.
El sol me iluminaba suavemente cuando supe que quería abrazar a alguien. Sentí que no pertenecía al grupo y fue doloroso, pues idealizaba unos días espléndidos junto a ellas.
Volví, desconecté a Dolores O'Riordan, Lena Katina y Yulia Volkova y en vez de escuchar, comencé a hablar. Rápidamente me sentí parte de algo, no sabía si era parte de la situación o del grupo.
Y no sé cómo se dieron las cosas, pero finalmente las sentí mi familia. Las sentí mis iguales, las sentí más cerca que nunca.
Es increíble como tres días pueden cambiar el comportamiento y relaciones de un año.
Y al volver, otra vez la música para mí sola se hizo presente. Y sabes, otra vez me sentí aparte.
And this is the last time I'll abandone you...
And this is the last time I'll forget you...
I wish, I could...