Y sabes...
Yo siempre pensé que verías quien soy realmente.
Que te enamorarías de esas pecas, de la piel rosa, de los ojos grandes y de color indefinido.
Que te volverías loco por ese cabello liso, despeinado y desteñido, tan diferente.
Que extrañarías las uñas largas de colores raros. Y que querrías tener siempre contigo ese metro cincuenta y cinco centímetros.
Que adorarías las poleritas de niña, el elemento negro habitual y esos bolsitos llenos de cosas útiles.
Que añorarías tanto verme que daría lo mismo si me atrasaba por culpa de la micro.
Y que tus mandamientos provendrían de aquellas palabras contradictorias y complejas de una niña de 16 años.
Sabes, pensé que te atreverías aquel día bajo la lluvia. Que te olvidarías de todas las palabras que una vez había dicho. Y que omitirías nuestra puta realidad. Pero no quisiste. Y ahora te odio por eso.
Y no te molestes ni en intentar averiguar que pasa. Porque no te corresponde.
No soy una persona terrible, tú eres un niñito que no sabe ver a quién tiene enfrente.
Y ahora me siento mal, pues ni siquiera puedo llorar.
No tengo por quién llorar.
Es que yo te odio!
Yo siempre pensé que verías quien soy realmente.
Que te enamorarías de esas pecas, de la piel rosa, de los ojos grandes y de color indefinido.
Que te volverías loco por ese cabello liso, despeinado y desteñido, tan diferente.
Que extrañarías las uñas largas de colores raros. Y que querrías tener siempre contigo ese metro cincuenta y cinco centímetros.
Que adorarías las poleritas de niña, el elemento negro habitual y esos bolsitos llenos de cosas útiles.
Que añorarías tanto verme que daría lo mismo si me atrasaba por culpa de la micro.
Y que tus mandamientos provendrían de aquellas palabras contradictorias y complejas de una niña de 16 años.
Sabes, pensé que te atreverías aquel día bajo la lluvia. Que te olvidarías de todas las palabras que una vez había dicho. Y que omitirías nuestra puta realidad. Pero no quisiste. Y ahora te odio por eso.
Y no te molestes ni en intentar averiguar que pasa. Porque no te corresponde.
No soy una persona terrible, tú eres un niñito que no sabe ver a quién tiene enfrente.
Y ahora me siento mal, pues ni siquiera puedo llorar.
No tengo por quién llorar.
Es que yo te odio!

