miércoles, 14 de julio de 2010

Días de colores.

Parece una acuarela a veces.
Y si, me quedo pegada mirando por la ventana escuchando alguna canción de RadioCabeza que no sé como se llama. Quiero suprimir los cables, quiero suprimir los segundos pisos, quiero suprimir las callampitas extractoras de aires, quiero ver un horizonte.
Extrañaba estar en mi casa, extrañaba la comida de mi mamá, extrañaba el tiempo para myself.
Ese simple movimiento de echarme el el óceano celeste de plumas y mirar los colores que toma el atardecer.
Eso del pijamas todo el día.
Eso de mirar, mirarme y notar, aunque lo crea, que mis ojos no han cambiado...

Las canciones que volvieron, nunca se fueron, pero ahora vuelven a tener sentido, ahora las puedo escuchar.

Volantines, se aproxima mi septiembre amor, mi mes.

Qué más puedo decir, no sé, tiempo para resolverme, y darme cuenta por fin de algunas cosas que debería haber notado hace mucho. Descubrir, y correr.
Cielo color chanchito.
Bailar hasta cuando estoy haciendo la cama.
Pintar, mis pinceles, mis paredes, mis muebles, mis colores.
Mate, palabra mágica.
Café. Queques. Desayunos. Pio pio, tibio tibio.
Recuerdos que vienen y van.
Tranquilidad, limpieza, orden, felicidad.

Proyectos, y a veces, pura espontaneidad.
Pequeños. Quiero estar ahi.

Edítame, hazme más Katty. Descúbreme. Llévate los planes.
Sé lo inesperado, pero sin dejar de ser tú. El de siempre.

Todo está en calma.

sábado, 10 de julio de 2010

Entre el antes y los peces.

Café de la vida fácil.
Abro la ventana y sigues ahi, donde siempre estarás.
Hace tiempo ya que no me gusta lo que estoy haciendo. Hace tiempo que no me siento la misma.
Hace tiempo ya que me estoy justificando.
Ya es costumbre morderme la lengua.
Vienes y vas...
¿Por qué no me puedo quedar, por qué no puedo elegir, por qué no puedo creerme?
Mis esquemas, mi homeostasis... Mi tan amado orden, todo se fue a la cresta.
No sé, tal vez fue ese día de invierno que me llevó a recorrer Santiago.
Y ¿es justo?
Supongo que desde ese día vivo de verdad, que salí de la burbuja pueril, y comencé a desafiarme.
A vivir el día, sólo eso.
No quiero que nadie lo sepa. Ya no quiero compartirlo, pero a la vez quiero sacarlo todo. Espero aún...
Alguna vez creí tenerlo, creí sentirlo. Pero ya ves, con tus mentiras me marcaste profundamente.
Ahora me cuesta un poco. Son tus manos, tus manos, tus man....
Fue mi libertad, fueron mis decisiones, fue mi diente del huevo.
La impulsividad, no pude dosificar, tú tampoco me ayudaste con eso.
Y ahora, que estaba todo bien, me faltó ese dinamismo peligroso, me faltó el daño, me faltaron los años.

Hoy, me arriesgo a comenzar de nuevo, y esta vez, no me cortaré el pelo, me lo dejaré crecer. Ya abandoné la búsqueda, paciencia no me queda y las circunstancias me piden asumir.
Asumo mi hoy.

(Escuchando Javiera Mena)