Me gustaría que volvieras y me dijeras qué se siente, cómo se ve y si duele o te hace cosquillas en el corazón. Sería perfecto que nos visitaras y nos contaras que estas en paz y que no te dió miedo.
Ahora las cosas seran distintas, no sé en qué grado para mí, no sé tampoco en qué grado para los demás; tú y tu autoridad imponían cierto orden en la esfera.
Vamos hacia adelante, es lo único que sé.
Como me dijiste, hay que evolucionar.
domingo, 21 de marzo de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
Instinto animal, animal.
No me quería quedar, quería correr, quería gritar, no sé, tomar una micro cualquiera e irme a algún lugar más limpio, quería decir tantas cosas pero no tuve el valor de hacerlo.
Desde ese entonces nuestra casa tenía una grieta, esa grieta ha estado siempre, siempre estuvo.
Yo sé que no he hecho las cosas de lo mejor, sé que no sé cómo hacer este tipo de cosas, sé que no sé dejar de pensar mucho en mí, sé que no aprovecho bien los momentos.
¿Por qué lo sé? Porque me siento culpable siempre, egoista siempre, y sé que necesito de algunas cosas materiales para compensar mi falta de tacto.
Tal vez tiene que ser así, y no me puedo obligar a ser distinta en esta circunstancia.
Desde ese entonces nuestra casa tenía una grieta, esa grieta ha estado siempre, siempre estuvo.
Yo sé que no he hecho las cosas de lo mejor, sé que no sé cómo hacer este tipo de cosas, sé que no sé dejar de pensar mucho en mí, sé que no aprovecho bien los momentos.
¿Por qué lo sé? Porque me siento culpable siempre, egoista siempre, y sé que necesito de algunas cosas materiales para compensar mi falta de tacto.
Tal vez tiene que ser así, y no me puedo obligar a ser distinta en esta circunstancia.
martes, 9 de marzo de 2010
Sobre ideales e idealistas.
Soy esa moralista inmoral, en teoría los contrarios se anulan, entonces, hace tiempo debería haberme reducido a nada. Pero aqui sigo, moralmente dulce, inmoralmente cautivante (nótese que para mí, no sé si para los demás).
Cuánto tiempo falta para deshacerme de mis castillos en el aire contigo? Tell me. Dime cuánto falta para entender que no existes tal como te he inventado, que los momentos no son más eso, momentos físicos, sin nada más que se pueda deducir, sin nada más que se pueda concluir al respecto.
Sabemos, sé, pero me cuesta creer. Debería poder asumirlo ya, porque pruebas me sobran.
Siempre te llevas el beneficio de la duda. Siempre te llevas la oportunidad. Siempre consigues el "borrón y cuenta nueva".
Mamá hoy me hablo de eso, me contó una historia, no tenía mucho en común con mi historia, pero no sé por qué la sentí tan mia. Suponemos que cada paso que damos en la vida es para asegurarnos una feliz eternidad, no para vivir sorteando los problemas. Sabemos, sí, sabemos que la feliz eternidad no existe como tal, pero si sabemos que es muy distinto elegir una existencia con aroma a duraznos a una con hedor a putrefacción. Se siente tan bien creer y confiar, no ciegamente, pero si en un 99,9% a no creer y fingir que lo hacemos y confiar en un 49,9%.
Sé que nunca serás un libro abierto o un google a quién yo le pueda preguntar todo lo que quiera (estás en tu derecho de guardar, es tu privacidad). Nunca podré tener tu bibliografía o acceder a tu historial.
Yo no quiero vivir un momento de felicidad y ebriedad olvidando todo para sentir. Yo quiero vivir consciente y una feliz eternidad sintiendo.
(claves, hechos, mis axiomas)
Cuánto tiempo falta para deshacerme de mis castillos en el aire contigo? Tell me. Dime cuánto falta para entender que no existes tal como te he inventado, que los momentos no son más eso, momentos físicos, sin nada más que se pueda deducir, sin nada más que se pueda concluir al respecto.
Sabemos, sé, pero me cuesta creer. Debería poder asumirlo ya, porque pruebas me sobran.
Siempre te llevas el beneficio de la duda. Siempre te llevas la oportunidad. Siempre consigues el "borrón y cuenta nueva".
Mamá hoy me hablo de eso, me contó una historia, no tenía mucho en común con mi historia, pero no sé por qué la sentí tan mia. Suponemos que cada paso que damos en la vida es para asegurarnos una feliz eternidad, no para vivir sorteando los problemas. Sabemos, sí, sabemos que la feliz eternidad no existe como tal, pero si sabemos que es muy distinto elegir una existencia con aroma a duraznos a una con hedor a putrefacción. Se siente tan bien creer y confiar, no ciegamente, pero si en un 99,9% a no creer y fingir que lo hacemos y confiar en un 49,9%.
Sé que nunca serás un libro abierto o un google a quién yo le pueda preguntar todo lo que quiera (estás en tu derecho de guardar, es tu privacidad). Nunca podré tener tu bibliografía o acceder a tu historial.
Yo no quiero vivir un momento de felicidad y ebriedad olvidando todo para sentir. Yo quiero vivir consciente y una feliz eternidad sintiendo.
(claves, hechos, mis axiomas)
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domingo, 7 de marzo de 2010
Ka flotando en mi cabeza.
Estos días de pausada realidad me he dedicado a comer todo el chocolate que no me he permitido en la vida, porque debo reconocerlo, me asusto en privado y para no mostrarlo como mucho.
He salido poco, porque no quiero dejarla sola. A veces nos echamos en el sillón y vemos películas que ya empezaron hace un rato, otras veces comemos fruta y también nos reimos en las noches. A veces me enojo, a veces se enoja pero no pasa de un día. Ya no recuerdo muy bien pero esa noche la tomé de un "ala" y la llevé escaleras abajo corriendo conmigo, y salimos a la entrada y me quedé ahí abrazada con ella, para que no tuviera miedo, para que supiera que cualquier cosa yo estaría ahí para cuidarla. Tal vez fue irresponsable, tal vez fue lo mejor, lo bueno es que ambas ahora podemos contar la historia, porque la vivimos juntas. Creo que nunca lo he notado como ese día que sentí el placer más grande del momento al comer un corazón de sandía, pero una de las cosas buenas de cada día es verte dormir cuando ya he despertado y saber que estas ahí, respirando bajo las sábanas. Saber que estas, siempre. Y yo también siempre estaré, en la cama de al lado, en la pieza del frente, en la ciudad, en el país, en el teléfono, dónde quiera que esté, siempre estaré, contigo.
He salido poco, porque no quiero dejarla sola. A veces nos echamos en el sillón y vemos películas que ya empezaron hace un rato, otras veces comemos fruta y también nos reimos en las noches. A veces me enojo, a veces se enoja pero no pasa de un día. Ya no recuerdo muy bien pero esa noche la tomé de un "ala" y la llevé escaleras abajo corriendo conmigo, y salimos a la entrada y me quedé ahí abrazada con ella, para que no tuviera miedo, para que supiera que cualquier cosa yo estaría ahí para cuidarla. Tal vez fue irresponsable, tal vez fue lo mejor, lo bueno es que ambas ahora podemos contar la historia, porque la vivimos juntas. Creo que nunca lo he notado como ese día que sentí el placer más grande del momento al comer un corazón de sandía, pero una de las cosas buenas de cada día es verte dormir cuando ya he despertado y saber que estas ahí, respirando bajo las sábanas. Saber que estas, siempre. Y yo también siempre estaré, en la cama de al lado, en la pieza del frente, en la ciudad, en el país, en el teléfono, dónde quiera que esté, siempre estaré, contigo.
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