martes, 18 de marzo de 2008

Ella y las cosas que piensa de repente un día Martes a las seis de la tarde.

Ella te busca, pasea inquieta su mirada por la multitud.
A veces se siente bien buscar algo inexistente, preguntar a todos por ello, y caminar, hasta sentir cansancio.
Ella te busca en los lugares equivocados.
Cuando no hay nada que hacer, quedarse esperando puede ser agradable, pues sabes que pronto algo te sorprenderá, porque alguien llegará, quiza, puede ser quien tú esperabas.
Ella te mira a través de todas las ventanas.
Quien no se da vuelta para mirar su reflejo en un vidrio, algunos por vanidad, otros por saber si su cabello está en orden y su rostro no evidencia fatiga. Otros, simplemente tienen necesidad de saber que su cuerpo aún los acompaña. Quiza yo soy una de esas.
Ella te busca en las tiendas, aunque sabe que nunca entraras en ellas.
Las cosas más inesperadas suelen suceder. Sorprenden cierto? Bueno, luego de una buena dosis del factor sorpresa, te haces adicto, y esperas que las sorpresas esten presentes todos los días.
Ella ve tu recuerdo en el lugar que alguna vez compartieron momentos.
Quién no ha pasado por algun lugar especial escuchando una cancion triste, lenta? Pues se vienen a la mente nebulosas de recuerdos, sentimientos que alguna vez tuviste. Yo me pongo a pensar en lo que siento exactamente ahora y si aún esos sentimientos siguen iguales o han cambiado. Es imposible dejar de sentir algo por alguien. Siempre queda un resto, quiza se transforma en un cariño de amistad, en una estimación recíproca, una indiferencia bien sabida, un odio sin antecedentes, una nostalgia, un amor reprimido. Pues bien, nadie sabe lo que pasa por nuestra cabeza, a menos que lo revelemos.
Ella imagina que algun día entraras por la ventana. No mentira, ella no imagina eso, imagina algo más real.
A veces recibimos visitas inesperadas, hay quienes siempre se acuerdan de tocar la puerta cuando todo está resuelto, pero no importa, siempre hay un motivo para visitar a alguien, y aunque no haya motivo, siempre una conversación agradable es algo por lo que vale la pena tocar la puerta o hacer sonar el telefono sin ningun motivo evidente. Y está de más decir, que vale la pena recibir esa llamada o visita inesperada.

Siempre habran cosas triviales que nos haran sonreir.
Las sonrisas siempre son bienvenidas.

sábado, 15 de marzo de 2008

¿La fe o el miedo?

Incontables veces lo he pensado.

El miedo es paralizante, el mayor enemigo de los inseguros, como yo.
La fe es tranquilizante, dulce, es una motivación.

Siempre he escuchado "no te confies demasiado..." y en ese instante me pregunto si estará bien o estará mal sentir tanta fe en uno mismo y en los demás.
Me he sentido tan segura que llego a pensar que soy invulnerable. He pensado que demasiada seguridad alimenta el ego de una mala manera.
Por eso mismo, a veces, prefería tener un poco de miedo.

Ahora, sé diferenciar el miedo como tal de las expectativas.
Y creo que la fe es fundamental para alcanzar los objetivos que nos proponemos.
Es momento de elegir, y yo me inclino por la fe, aunque me haga tener delirios de grandeza e invulnerabilidad.

Siento que la seguridad en uno mismo es lo más preciado que se puede tener a esta edad, cuando enfrentas esta etapa de salir del colegio, enfrentar el mundo, que es demasiado cruel, y los débiles no son bien recibidos.

Me hubiese gustado pensar esto mucho antes del 4º medio. Quiza aquellos tropiezos del pasado que dejaron heridas tan grandes en mí, no se hubiesen dado.
Maybe...
Aún así, no me arrepiento de nada, de los errores se aprende. Y lo que no te mata, te hace más fuerte.