Dos mil diez, suenas bonito y simple de decir, pero simplicidad es lo que menos espero de ti.
Empecé como todos los años, abrazando a la misma persona de siempre. Adoro tanto esa tradición, que no se me ocurre pasar de un año al otro lejos de ti.
No quería que te fueras.
No quiero estos días normales que me roban la sonrisa. No quiero más días de esperar, no voy a esperar más.
La verdad es que no quería volver porque ahí se estaba mejor, no porque aqui sea malo.
Anoche soñé con bolsos de meregue y una persona que me pedía volver a lo de antes, y dudaba, porque ella no volvería a negro permanentemente.
Sé que necesito un poco de tiempo para hacer las cosas bien, sé que necesito estar conmigo. Contigo no hay lugar común.
Empecé bien porque limpié debajo de la cama y así se fueron los bichos raros que me atormentan, de ahora en adelante los sueños serán un trocito del día siguiente.
Por repetición comenzará a parecerte agradable.
sábado, 2 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
qué raro, yo también pensé en bichos hace algún rato.
y qué raro que los días normales quiten sonrisas. si así es efectivamente, trata de hacerlos anormales :)
sigo estando orgulloso de tí <3
Publicar un comentario