lunes, 21 de abril de 2008

Oh simple thing, where have you gone?

Ella tiene los ojos oscuros, como la mayoría de las personas que conozco, y bueno, desearía tenerlos claros. Pero ella aún no sabe que sus ojos oscuros brillan mucho más que cualquier otro par de ojos de color acuoso.
No sabe cuan feliz me hace poder mirarla y que me mire, sentir que me pierdo en esos ojos, que el tiempo se detiene y que me parece que toda la eternidad se resume a la nada misma si no pudiera estar ahi.
Siento que las palabras no importan, que me lo dice todo con aquel brillo tan particular.

Y esa sonrisa, como desearía nunca verte llorar, pues aquella sonrisa le imprime algo muy especial a todo tu ser.

Y creo que nada más importa, porque a través de esas dos cosas, que me arrebatan los sentidos y anulan mis pensamientos, puedo saber quien eres, y porque estamos aqui.

Puedo sentir una luz a mi alrededor, puedo sentir un calor especial y con eso, no necesito más.
Me basta con lo que tú me das cuando casualmente nos encontramos.

domingo, 20 de abril de 2008

Un día nublado, puede ser hermoso.

Todos, absolutamente todos, tenemos algo que hacer ahora, sin dejar pasar más tiempo.

Y tú, no tienes porque aparecerte así como así en mis sueños y arrebatarme la gloria. No tienes porque arruinar mis más preciosos momentos. Porque yo ya te perdoné, así que puedes marcharte para siempre de mi mente. Y no, aunque me sigas tentando, no te mataré. No te golpearé, no me moveré. Y veras, cuan equivocada estas, veras quién tiene algo más valioso que poder.

Y él, no puede ser tan egoísta, tiene que saber que esto no está bien, tiene que dejarme ir, tiene que dejarme ser, tiene que visualizar que todo lo que hace no tiene sentido, porque debo volar hacia otros amaneceres.

Y...

Yo no puedo jugar contigo.
Debo ser sincera, conmigo misma. Debo emitir un juicio claro y tomar una decisión consciente. Debo seguir esas luces que no tienen explicación, porque no todo tiene que ser explicado.
Es algo que va más allá de cualquier descripción, más allá de cualquier palabra, de cualquier concepto. Es algo que sabemos pero no podemos definir, y por eso es tan díficil saber si estamos o no en presencia de ello.
Lo único que sabemos, es que sentimos. Y sentimos mucho. Cosas que tal vez, no deberíamos sentir.

domingo, 13 de abril de 2008

¿Qué viste Catalina?

Las palabras se entrecruzaban delante de sus ojos, no estaba enfocando bien. Definitivamente necesitaba anteojos. El ároma a parafina de la vieja estufa la mataba. Salió, caminó hasta el paradero, se mordió el labio y comenzó la espera de quince valiosos minutos. Pasaron tres micros que le servian. Cruzó la calle y volvió a su casa. Ahora, una sonrisa la acompañaba. Se olvidó de sus problemas de visión y siguió leyendo aquel e-mail en donde, cordialmente su novio le comunicaba el fin de la relación.

Catalina no era un persona estacionaria, pero si algo extravagante. Necesitaba constantemente de "signos" que le hicieran dar vuelta la página.

Descansaba en mi mente, dormía y despertó furiosa cuando le comenté que no podía olvidar. Me llevó a ver un hermoso río, en el cual derramé mis lágrimas. Me aconsejó tomar un baño, pero sólo sirvió para ahogar gritos secretos.

Un día me hizo soñar que perdonaba, y desperté feliz. Catalina había notado que muchas veces fingir en la mente una situación puede resultar de ayuda, de simulacro, para verdaderamente afrontar lo que viene. Catalina me dijo que un día cualquiera me acompañaría a dar y recibir el perdon que tanto queriamos las dos. Yo para seguir caminando, y ella para seguir bailando.


domingo, 6 de abril de 2008

Así.

El agua fluía con parsimonía, o al menos, eso era lo que alcanzaba a percibir estando detrás de la puerta.
Todo era silencio. Tú eras silencio.
Sentías el reloj, y cada segundo se clavaba dolorosamente en tu pecho y te dificultaba la respiración.
Rompiste en llanto, una tristeza desgarradora te liberó.
Te duele ver como el tiempo pasa y tú no cambias.
Te duele ver que estas en el mismo lugar de todos los sabados, de pie, esperando nada.
Lágrimas ardientes, porque sabes que nadie lo entregará todo, y tú, ya entregaste todo lo que tienes.
Gritos desesperados, porque sientes un vacío enorme que en soledad se te hace imposible llenar.

Aún quedan sorpresas.
Aún mamá está afuera y papá en la puerta.
Todavía quedan segundos en el reloj.
Pero ya no hay más lágrimas.
Y tú piensas que así nada está bien.

Se abre la puerta, es tu turno de darte un baño, y sentir, que el agua puede borrar el tiempo que se refleja en tu cuerpo.
Y nada cambia, o eso es lo que sientes.
El próximo sabado, quiza sea tiempo de cambios.