jueves, 31 de enero de 2008

Palabras, y más palabras.

Y ahora el mundo puede volverse pequeño
Para que así yo pueda encontrarte.
Y ahora mis ojos pueden abrirse
Para nunca dejar de reflejarse en los tuyos.
Y ahora puedes encontrarme
Para que nunca más me sienta desdichada.
Y ahora mi nariz podría posarse en tu cuello
Para así dejar de imaginar como eso ocurre.
Y ahora mis manos podrían estar revolviendo tu cabello
Para así dejar de sentirlo distante.
Porque de nada sirven unas palabras que no nos llevan a nada.

martes, 29 de enero de 2008

Yo no quería volver a casa sin saber algo más de ti.

Te miré, me miraste.
Alrededor del fuego, todo parecía cambiar.
Estaba en pijama, pálida, con ganas de llorar, con mucho frío.
Te acercaste y me alejé.
Tenía miedo, y creo que lo notaste.
Me fui, y pensé que no volvería a verte, te olvidé.
Al día siguiente estaba intranquila, desesperada...
Y abriste la puerta, me miraste y te miré como si nunca en la vida hubiese visto algo tan inoportuno.
Nos saludamos.
Cada vez que comías frente a mi mesa, no podía apartar mis ojos de los tuyos.
Y para nada me importaban las fotos si eras tú quien me las mostraba.
Y me ponía nerviosa, y tú también, y eras evidente.
Creo que quería encontrarte otra vez, y me quedaba en los pasillos.
Cuando supe tu nombre, lo memoricé instantaneamente y era como una canción que repetía hasta más no poder en mi mente.
Y cuando supe que querías irte con nosotros, creo que me alegré de sobremanera.
Jajaja, lo siento por sonar tan violenta al ofrecerte agua. Y gracias por mirar hacia atrás y ver si todavía ibamos de pie y si podíamos seguir caminando.
Y aún lamento no haber podido despedirme como correspondía.
Y sé que lo esperabas. Y sé que agitaste tu mano para encontrar la mia, pero lamentablemente no te pude ver.
Espero encontrarte, quiero encontrarte, porque sé que no fue casualidad conocerte. Porque sé que de cualquier forma y en cualquier lugar nos habríamos conocido.
Pacientemente esperaré, tal como ya esperé cinco años.

martes, 1 de enero de 2008

Y este año lo empezaré...

Con los bolsillos llenos de esperanzas.
Con los colores más alegres que encontré.
Con un tema cerrado.
De forma demasiado optimista.
Confiando en mí, en mis habilidades.
Siendo un poco más tolerante.
Sin acordarme de ti, porque no quiero.
Dándole más importancia a la gente que siempre esta alrededor.
Haciendo cosas buenas que hagan felices a los demás, y de paso, a mí también.
Proponiéndome intentar recuperar lazos que perdí.
Pensando que todo es mejor, más bello.
Permeable a nuevas posibilidades.
Más dispuesta a los cambios.
Con más confianza y seguridad.
Lo empezaré con muchas palabras bonitas!