martes, 28 de agosto de 2007

Morning comes... and you don't want me...

De repente nos quedabamos callados mirándonos. Yo me ponía a pensar en lo que pasaría por tu mente en ese instante y creo que te lo había dicho una vez, pues cuando mis ojos evidenciaban querer adentrarse en los tuyos para llegar a tu mente, tú, coquetamente me detenías con una exquisita sonrisa. Y ¿En qué piensas? Una pregunta, sí, la única manera que conocía para llegar a la respuesta que quería. Me decías que pensabas en el infinito, que imaginabas como hubiese sido yo si en el momento exacto habría puesto los límites. Retiraba mi mirada enfadada, pues sabias de antemano que aquel tema no me agradaba para nada. Muchas veces te había dicho que sí, que las cosas serían diferentes, que yo sería diferente, hasta te dije una vez que no estaría contigo, pues mi orgullo no me lo habría permitido, que no te hubiese buscado y no te habría sentido como una necesidad. Te dije también, que no me habría preocupado de alimentar aquella amistad, que no hubiese gastado mi precioso tiempo, y que sólo nos habriamos visto una vez de manera planificada, el resto, se lo entregaba al destino.
¿Qué hubieses elegido tú? ¿Que yo me hiciera una persona mucho más fuerte, o que en mi debilidad, camino a mi fortaleza te buscara a ti y compartieramos la receta de fortalecer el cáracter?
No sé en realidad, pero sólo una cosa te tengo que decir.
¿Qué cosa?
Que toda mi vida te había estado esperando, y que de una u otra manera te hubiese encontrado. Te ví en un rincón acurrucada queriendo esconderte de tus pensamientos, evitando los encuentros cara a cara, como también te pude encontrar de pie, bien erguida y a pesar de tu baja estatura, mirando hacia abajo a cualquiera que fuese igual a ti, resistiéndole la mirada a quien sea y sintiéndote invulnerable.
¿Tú crees?
Sí.

viernes, 24 de agosto de 2007

Borrador para mí

Natacha, ¿recuerdas aquel día en que tomé mi goma y comencé a pasartela por la cara?
Sí, fue en una clase de matemáticas.
De pronto me puse a pensar que podía borrarte, que podía hacerte desaparecer, tal como desaparecen las palabras y números de los cuadernos cuando los frotas con la goma.
No, no quería eliminarte.
Quería mandarte de paseo al mundo de lo que fue borrado. Quería que fueses de tour y que volvieras para decirme como era.
Me lo imagino hermoso, pues está repleto de esas palabras que nunca fueron dichas a través del papel. Muchas declaraciones de amor, muchos mensajes amorosos, que fueron borrados por la vergüenza. También cosas que nos atrevimos a plasmar, intenciones, pero por temor desaparecieron. Errores, si, no me debo olvidar de que las gomas borran los errores. Entonces aquel debe ser un mundo para aprender si está lleno de errores e intenciones perdidas.
Te dije que me borraras, pero no quisiste. Natacha, ¡mira lo que nos perdimos!
Supongo que unos momentos de alegría y regocijo no nos harían mal.
Un día, sin darnos cuenta, apareceremos en ese espacio, donde no existe el tiempo, donde no se comenten errores, donde puedes experimentar el "¿qué hubiese pasado si...?", donde puedes ver lo que fue y ya no es, donde puedes conocer el lado alternativo... Ese lado que tanto deseamos y con la misma fuerza reprimimos.
Esperemos sentadas, en la sala de clases, añadiendo más elementos a ese mundo, como por ejemplo, las respuestas erradas de las ecuaciones en matemáticas.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Falso y silencioso encanto

Recuerdo.
Un paisaje de ensueño. Una cabaña pequeña, con un altillo, en el que se encontraban las habitaciones, todo esto ubicado en la playa. El lugar era como un parque, cubierto de hojas marchitas de color amarillo, habia un puentecito, como ese que está en el Forestal, y justo ahi un nogal.
Me extasia ese recuerdo, creo que nunca he sido más feliz que en las vacaciones con mis tíos en Papudo.
Otro camino, me lleva a visualizar cuando tomaste mi mano y quedé empapada por esa ola inesperada. Fui tan feliz, por primera vez en mi vida me sentí linda, me sentí especial, a pesar de que lo físico no me acompañaba, mis zapatitos estaban mojados y no me veía para nada bien, pues era pequeña y no me preocupaba tanto mi apariencia.
Me hubiese gustado volver a verte, pero lamentablemente mi primo creció y no fuiste considerado.
Gracias por compartirte y hacerme sentir especial a pesar de todos tus problemas, tus poleras largas para ocultar las tristes cicatrices, las camisetas al revés para "imponer moda", a pesar de que no fui "caballera" contigo, y que como me agradabas de sobremanera, te traté con la mayor indiferencia para que nadie lo notara.
La tarde caía y bajo el nogal los encontraron riendo, recordando episodios, cada uno lo propio, ella reía de su falta de tacto, y él, de su manera pesimista de ver la vida. A pesar de que el nogal ya estaba viejo, se estaba secando, ambos sintieron que aquello no era el final, si no, un glorioso renacer, una nueva oportunidad para recomenzar y esta vez, no volver a cometer los mismos errores del pasado. Ella se incorporó y él le regaló una hoja seca del nogal, su nogal, ella por su parte, busco una nuez apolillada y se la entregó. Con esos detalles, cerraron el periodo de reflexión y caminaron hacia el roquerío, ella quería ver las olas y jugar, él secretamente quería que una ola inesperada interrumpiera su juego para tomarle la mano en forma de protección.
Nunca se habían sentido más vivos
Ella se sentía hermosa.
Él estaba feliz.
(Recordandote M.P., ¿por qué eres más lindo y agradable que tu hermano?)

viernes, 3 de agosto de 2007

Presuntos, misteriosos e implicados


Recuerdo aquel día, en que las tías del kinder nos dijeron que pintaramos en un papel nuestras caras. Todo perfecto, hasta que me revisaron mi dibujo y encontraron un error de color, mis ojos. La tía me preguntó ¿de qué color son tus ojos? y yo automaticamente le respondí "cafés".

A los cinco años, ya me sabía los colores, y las pocas veces que me había fijado en mis ojos los había encontrado igual que los de mi hermana, cafés un poco claro.

Me llevó con un espejo a las ventanas, el sol entraba de manera agresiva y ahí procedí a mirar, descubrí, mis ojos eran cafés, y le dije, tía, son cafés, y me hizo volver a mirar hasta que descubrí unos leves mátices verdes... Le dije verdes y quedó feliz, conforme.

Yo quedé fuera de sitio y llegué contando en mi casa que mis ojos eran verdes, de ahí me molestaron hasta hace poco, porque en mi casa todos dicen que mis ojos son cafés.

Aún no sé de que color son realmente, es un misterio... es algo que me ha inquietado toda la vida.

Espero que algún día alguien con seguridad me responda de que color son mis ojos.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Problema de relación ...

Mientras te contaba mis aflicciones, tú, me contabas las verdades de la vida, que la frustración es normal y que era muy lindo lo que yo hacia.Me alegré al poder dejarte claro lo que quería y como lo quería. Me gustó que lo acogieras con un poco de recelo, pues como te dije, no me gustan las cosas fáciles.Me agradó "debatir" algo tan personal, pues siento que las cosas personales solo las puedes debatir contigo mismo, pero exteriorizarlas y defenderlas con otra persona no es malo.Adoro cuando te muestras como si de verdad te importara, cuando te ries de mis ocurrencias y cuando me explicas con dibujitos feos lo que hace rato entendí. No me molesta que me expliques una y otra vez, y me encanta de sobremanera que preguntes cosas que no tienen mucho que ver, que me digas que no hablo demás y me felicites.La relación contigo es tan perfecta, lástima que no sea amorosa, ni de amistad, ni humana. Sólo profesional y remunerada.