lunes, 30 de julio de 2012

Razones irracionales.

...El reloj se detiene cuando tus palabras me alcanzan, entonces mis pies se levantan...
Y de tanto buscar empecé a encontrar esas respuestas que no quería oir y esas preguntar que nunca pensé en hacerme.
Y desde siempre me he preguntado el porqué y el para qué. Y desaparezco por un instante, mis manos se enfrian y me tienta esa sensación de vacío, ya no tendría más que preguntarme y nada que responderme. Y vuelvo a mi cuerpo, y a mis deseos de ver sonrisas plagadas en la tierra, y a mis manos estrechando las de gente frágil, y así está bien, todo eso está bien, no pienso más en mí ni en mis detalles.
No pienso en mis emociones, ni en mis sentimentos, pues esa yo será grande y fuerte, fría cuando se trate de sí misma.
Y soy aire, aire que necesita ser contenido, aire que necesita su tierra. Y alguien que me haga vivir esa vida que quiero evitar, que descubra todos esos yo que no se han mostrado por miedo a ser heridos.
Al final del día, no puedo seguir mintiéndome.

sábado, 28 de julio de 2012

Ego, oniriego.

Dreams, dreams... Culpabilidad onírica, me ví y dudé... Pero en esa bruma que todo lo confunde e incita a jugar ya no pesaban las consecuencias, era yo y mi potencial de "vivir". Así que avancé hacia esas sensaciones, hacia esos arrepentimientos y llegué hasta los "y si esto hubiese pasado". Por un ínfimo momento, me sentí libre e hice lo que siempre quise hacer sin herir a alguien, porque ya no existía ese alguien tan presente en lo cotidiano cuando quiero decidir... Era yo y mis oportunidades.
De pronto, la bruma fue más espesa hasta que un fuerte viento interrumpió mis pasos de libertad, tomé conciencia de que había una realidad que estaba siendo violentada y las oportunidades se desvanecieron al mismo tiempo en que comencé a darme vueltas y sentir el calor del sol en mi cara. Desperté. Estaba nerviosa, no sabía si seguía siendo inocente de cualquier acto del que se me pudiera acusar, aunque, confieso, seguía catando el último sazón con cierta culpabilidad temprana y éxtasis. Me dí vuelta y fijé los ojos en el viernes que se me avecinaba nublado; el frío, de golpe, me reveló que podía descansar tranquila, yo no tenía la culpa.