domingo, 6 de abril de 2008

Así.

El agua fluía con parsimonía, o al menos, eso era lo que alcanzaba a percibir estando detrás de la puerta.
Todo era silencio. Tú eras silencio.
Sentías el reloj, y cada segundo se clavaba dolorosamente en tu pecho y te dificultaba la respiración.
Rompiste en llanto, una tristeza desgarradora te liberó.
Te duele ver como el tiempo pasa y tú no cambias.
Te duele ver que estas en el mismo lugar de todos los sabados, de pie, esperando nada.
Lágrimas ardientes, porque sabes que nadie lo entregará todo, y tú, ya entregaste todo lo que tienes.
Gritos desesperados, porque sientes un vacío enorme que en soledad se te hace imposible llenar.

Aún quedan sorpresas.
Aún mamá está afuera y papá en la puerta.
Todavía quedan segundos en el reloj.
Pero ya no hay más lágrimas.
Y tú piensas que así nada está bien.

Se abre la puerta, es tu turno de darte un baño, y sentir, que el agua puede borrar el tiempo que se refleja en tu cuerpo.
Y nada cambia, o eso es lo que sientes.
El próximo sabado, quiza sea tiempo de cambios.

1 comentarios:

Jaime Antonio dijo...

mil de años sin saber de ti
como qe perdimos el contacto por el blog
ahora lo cerre al publico en general
solo las personas qe elijo pueden visitarme
asiqe te dejo mi mail para qe me mandes uno y te respondo con la invitacion

condullum@gmail.com

y mi fotolog es
http://fotolog.com/dr_condullum


muxos besos niña
xaup
:P