sábado, 29 de diciembre de 2007

No soy una persona terrible.

Y sabes...
Yo siempre pensé que verías quien soy realmente.
Que te enamorarías de esas pecas, de la piel rosa, de los ojos grandes y de color indefinido.
Que te volverías loco por ese cabello liso, despeinado y desteñido, tan diferente.
Que extrañarías las uñas largas de colores raros. Y que querrías tener siempre contigo ese metro cincuenta y cinco centímetros.
Que adorarías las poleritas de niña, el elemento negro habitual y esos bolsitos llenos de cosas útiles.
Que añorarías tanto verme que daría lo mismo si me atrasaba por culpa de la micro.
Y que tus mandamientos provendrían de aquellas palabras contradictorias y complejas de una niña de 16 años.

Sabes, pensé que te atreverías aquel día bajo la lluvia. Que te olvidarías de todas las palabras que una vez había dicho. Y que omitirías nuestra puta realidad. Pero no quisiste. Y ahora te odio por eso.
Y no te molestes ni en intentar averiguar que pasa. Porque no te corresponde.
No soy una persona terrible, tú eres un niñito que no sabe ver a quién tiene enfrente.

Y ahora me siento mal, pues ni siquiera puedo llorar.
No tengo por quién llorar.
Es que yo te odio!

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