Café de la vida fácil.
Abro la ventana y sigues ahi, donde siempre estarás.
Hace tiempo ya que no me gusta lo que estoy haciendo. Hace tiempo que no me siento la misma.
Hace tiempo ya que me estoy justificando.
Ya es costumbre morderme la lengua.
Vienes y vas...
¿Por qué no me puedo quedar, por qué no puedo elegir, por qué no puedo creerme?
Mis esquemas, mi homeostasis... Mi tan amado orden, todo se fue a la cresta.
No sé, tal vez fue ese día de invierno que me llevó a recorrer Santiago.
Y ¿es justo?
Supongo que desde ese día vivo de verdad, que salí de la burbuja pueril, y comencé a desafiarme.
A vivir el día, sólo eso.
No quiero que nadie lo sepa. Ya no quiero compartirlo, pero a la vez quiero sacarlo todo. Espero aún...
Alguna vez creí tenerlo, creí sentirlo. Pero ya ves, con tus mentiras me marcaste profundamente.
Ahora me cuesta un poco. Son tus manos, tus manos, tus man....
Fue mi libertad, fueron mis decisiones, fue mi diente del huevo.
La impulsividad, no pude dosificar, tú tampoco me ayudaste con eso.
Y ahora, que estaba todo bien, me faltó ese dinamismo peligroso, me faltó el daño, me faltaron los años.
Hoy, me arriesgo a comenzar de nuevo, y esta vez, no me cortaré el pelo, me lo dejaré crecer. Ya abandoné la búsqueda, paciencia no me queda y las circunstancias me piden asumir.
Asumo mi hoy.
(Escuchando Javiera Mena)
sábado, 10 de julio de 2010
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