domingo, 26 de septiembre de 2010

Incoherente 1.

Llega, espera el semáforo en verde, cruza y se mira en las puertas de aquella tienda, adora la imagen que se refleja, es ella, La Reina.
La Reina, de las ilusiones, de la procrastinación, de los desamores, y de la fatalidad.
La fatalidad, porque llegas y le dices todo lo que sientes, y ella llora, porque no siente lo mismo, y sabe que te verá bien seguido y que en un tiempo más extrañara lo que tenía contigo.
Lo que tenía contigo era una amistad, que ahora ella cree que nunca fue amistad por las intenciones.
Las intenciones, sucias intenciones, que ella también tuvo en algún momento.

Llega, toma lugar, y ya no quiere saber nada más. Y no sabe nada más. No sabe porqué tan posesiva, porqué tan bitch.
Y llora, llora porque hace tiempo dejo de interesarle todo, hace tiempo que ya no siente lo mismo, hace tiempo que no quiere nada más que irse.
Irse hacia adentro.
Pero la dualidad, la motivación, el querer ser alguien más, más que una cualquiera, persisten.
Todo se ha ido quedando ahi, en algún lugar de ella.
Y mira fotos, y no es la más linda, pero no importa, porque sabe que para él, ella es la mejor. Pero para ella, no hay nadie mejor que ... bah, comparaciones idiotas, celos idiotas.
Noche idiota.
Con infinito amor... sé que volverás.

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