domingo, 3 de octubre de 2010

Instantes de furiosa humanidad.

Ya me asqueó todo esto. No sé porqué sigo quedándome, es tan fácil desaparecer.
Por qué, para qué, miro y miro cada día esto y ya no le encuentro sentido, ya me llega a parecer patética la necesidad de aparecer, de comunicación con un mundo que hace rato me dejó de importar.
No crea en mis palabras, hasta yo misma te diría eso.
Es que todavía quedan esos "alguien" de quien me importa saber un poquito más, pero el resto, ya se fue.
No, gracias, esto no tiene que ver contigo... Tú te quedas siempre y tú no vives en este mundo bizarro; tú vives en los andenes de la línea 1, en las cáscaras de los pistachos, en el aire que vibra con el silbido, en los cielos despejados, nublados y estrellados, vives en mi cabeza, en mi cintura, en mi espalda, en mi iris color chocolate; vives en la infinidad de mis desórdenes amados, en mis cavilaciones geométricas, en mis días llenos y vas apareciendo en los vacíos... Y por ti ya no existen los vacíos...
Soy, eres, un instante.
Un instante que escapa de mi control, de las advertencias y las consecuencias.
Feel my hearbeat.

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