Y ese día pasé a verte, me veía bonita, era verano... Vestía colores claros que invitaban a jugar, reir y amar...salir, bailar, mirar.
Estaba en mi mejor momento y sentía como nunca había sentido, mi corazón se salía cuando quedaron menos de cinco pasos para llegar a tu puerta.
Llegué, dormías, no me atreví, ni nadie, a despertarte.
Me fui, ese día fue el comienzo del fin... y eso que ni siquiera había empezado.
Tuviste la culpa de estar durmiendo cuando yo estaba en mi mejor momento.
Ahora sabes porque estamos donde tenemos que estar.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
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