miércoles, 26 de octubre de 2011

Sucesión, repetición, acoplamiento.

-¿Vamos?
-Bueno, vamos.
-A dónde, no sé, pero vamos.
-Mmm, podríamos tomar un bus e irnos por el día a las alturas, podríamos adentrarnos en un bosque por un segundo, podríamos perdernos en la inmensidad de los desiertos, o tal vez flotar en aguas saladas.
-Buena idea, me gusta.
-Y si mejor no vamos y nos quedamos estudiando para lo que viene...
Un momento, me sonries, dices que me conoces, que nunca me atrevo, yo sé que es verdad y espero que me animes, que me digas que todo va a estar bien, y que el tiempo es como un resorte, lo tomarás de sus extremos y se hará mucho más extenso de lo que era en un principio; si lo sueltas, todo se comprimirá y llorarás. Pero tú vas a estar ahi para cuando llore, y espero que me animes, que me digas que todo va a estar bien y que el tiemp...

Y me haras decir "ya, mucho, basta de esto", me reiré de algo, o te mostraré lo lindas que están las nubes sobre nuestras cabezas, y cuando ya creas que todo esta bien, volveré a odiar todo. Volveras a hacerme decir "ya mucho, basta de esto"...

Y mirándote en las escaleras mecánicas finitamente cortas de aquella estación te preguntaré si vas a estar conmigo por siempre; no te necesito para que me hagas decir "ya, mucho, basta de esto", te necesito para decírtelo. Porque tú y yo sabemos que en un momento llegará ese "mucho",me quedaré con el último término ("basta de esto") y nos habremos liberado de todo... Iremos a flotar a las aguas más saladas, conoceremos las alturas (terrenales y no terrenales), dormiremos en el bosque, y nos perderemos en la inmensidad de los desiertos.

0 comentarios: