lunes, 8 de septiembre de 2008

Sobredosis de fantasía.

Sabes, eran las 5 de la madrugada y seguías pensando en aquello que no debías pensar.
-Catalina, no necesitas decirmelo, ¿O crees que no me dí cuenta que por eso amanecí el domingo con los ojos hinchados, dolor de cabeza y un deseo fatal de intoxicarme con cualquier químico que encontrase en la cocina?-
Tú no me hables de esa manera, pues soy yo quién en los momentos de "deseos fatales de intoxicarme con químicos encontrados en la cocina" te da una respuesta rápida y precisa, soy yo quién toma las decisiones y te entrega aquellas respuestas que te dejan admirada.
-Catalina, todo eso ya lo sé, eres mi razón y te amo por eso, porque sin ti no sería más que un animal, pero los sentimientos Catalina, ¿Dónde cresta quedan los sentimientos?-
No lo sé, y a pesar de la lógica, las leyes y la experiencia, a pesar de mi condición racional no puedo responder eso. Sabes, sé que a veces haces que me dominen, que influencien positiva o negativamente mis respuestas... Pero no sé de donde vienen. Y me da miedo no saberlo.
-Querida Catalina, no puedes pretender saberlo todo. Cambiando de tema, mañana te llevaré a pasear para que te ocupes de nada más que sentir, pues últimamente hemos tenido varios conflictos tú y yo, y no quiero nunca más que te disocies de mí, ¿Lo has entendido?-
Bueno, te dejaré en paz un momento, olvidaremos aquel tema que tanto daño nos hace a ambas, pero no creas que será para siempre, tengo que tomar una decisión y lo mejor sería tomarla ahora, pero necesito tiempo para evaluar y esos sentimientos que andan dando vuelta no me dejan pensar tranquila.
-Sí, me gusta lo que dices, lo mejor será que nos demos un tiempo. ¿Crees que algún día puedas dar vuelta la página totalmente?-
Creo que sí, y eso depende mucho también de lo que nos rodea, pero bueno siempre hemos sido una las dos y aqui sobrevivimos, por los siglos de los siglos. Amen.

0 comentarios: