¿Por qué insistes en hablar de algo que no existe?
Porque algún día existió, aún existe en la memoria de los protagonistas y de algunos testigos, cómplices.
No lo olvidaré, no lo evitaré, no trataré de confundirlo.
Creo que me hiciste perder mi puerilidad bruscamente.
Recuerdo esos días que me enternecia con mis palabras, en que me asombraba de mis gestos infantiles... y ahora... ahora no existen.
Contigo entendí que era necesario dar ese paso, y asumir la existencia en el tiempo.
Para ti el tiempo existia y me lo enseñaste.
Me hiciste entender también que no puedo cambiar a las personas.
Que tengo que aceptar su modo. Y que no puedo morir en el intento.
Y no puedo flagelarme en el intento.
No puedo culparme en el intento.
Y no estoy feliz, pero si en equilibrio.
Y no lloraré en la mesa, no te diré lo que me molesta, no te contestaré.
Aceptaré, aceptaré, aceptaré.
Arriesgaré mi felicidad por la estabilidad común.
Te callas y sonries.
2 comentarios:
es verdad que la felicidad no es la misma cuando no se es compartida,
pero, pequeña saltamontes
a modo de comentario, uno ha de saber con quién la comparte
porque como ha de deducirse, uno no deja entrar a cualquiera a la casa,
han de ganarse nuestra confianza, afecto y respeto, de ahí en adelante compartir n.n
un lindo blog
femenino
rosa pastel...
oye tiens elementos interesantes:
huidobro
la Rae (estudio ped. en castellano)
y t.a.t.u
genial no?
pasate por mi blog elmagnanimocaustico
ese es mi favorito!!!
cuidate
wen escrito
posteame
tamus n contacto
Publicar un comentario