miércoles, 5 de febrero de 2014

Lugares comunes

Odio el blanco y el calipso tanto como odio el bloqueador solar y la sensación de quedar pegajoso cuando te lo aplicas, por lo tanto odio el verano, pero no lo odio solo por tener que usar bloqueador, lo odio porque es caluroso y asfixiante, morboso, desalentador, porque ya no hay tarifa rebajada en el bus, porque es difícil coincidir, porque hay que hacer planes y porque hay tiempo para pensar.
Detesto las rancheras y las infidelidades, las bebidas gaseosas, el clavo de olor, las ciudades, los shorts.
Odio estar encerrada, las responsabilidades solo conmigo misma, levantarme temprano, los cánticos religiosos, los ruidos de construcción; odio olvidar, odio elegir, odio quedarme sola, odio los comerciales en la radio y los programas de conversación, odio hacer la cama y depilarme,odio mi sonrisa fácil y mi apego.
Odio las dietas y los ejercicios, odio los domingos y las despedidas, detesto las series y películas dobladas, odio la leche sola y fría, odio las mentiras, el olor a cigarro.
Odio mi inconsecuencia y mis resentimientos.
Y también odio estos días.

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