Escribir porque me gusta, porque me acomodo mejor a las palabras por escrito y porque es un escondite desde el cual puedes seguir mirando.
Escribo porque es lo único que me queda, porque con mis palabras ansío ahondar, hacerte escribir una respuesta. Porque tú también te has ido acostumbrando a las palabras por escrito, a la dulzura de un poema, a la gracia de un párrafo en el que me cuentas la vida; palabras con las que te vas dando cuenta donde estas y quien eres... Qué quieres, hacia dónde vas... Y hay cierto orden, porque escribo lo que se viene a mi cabeza, y lo siento exactamente ahí, en mi cabeza, pero a pesar de ser casi una corriente de la conciencia se estructura, me ayuda, me ordena y me tranquiliza.
Adoro las letras, son pequeñas y parecen manchas bailarinas en una página en blanco, danzan al ritmo de una historia, de una emoción.
Porque te vas y probablemente lo único que pueda esperar de ti en todo este tiempo son palabras por escrito.
No me importa que no te gusten mis palabras, no me importa que no las entiendas, lo único que quiero es que las leas y sepas que estoy al otro lado de la página, latiendo un corazón estrecho.
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