Estoy tentada, de muchas canciones, de un jugo de membrillo y de que el egoísmo vaya en retirada.
Egoísmo de muchos de nosotros. Pero que bien sentir un momento que si se puede dejar de lado y hacer por lo demás, quedarse 30 minutos, compartir tus galletitas o dispensar un poco de tu entendimiento.
Regalar, empatizar, trabajar, sonreir, vivir. Verbos importantes.
Y me pregunto por qué es tan inevitable, por qué somos tan básicos e instintivos, por qué somos tan pequeños y tan nada pero a la vez tenemos mucho potencial.
Un llamado a tu humanidad, esa condición sobrevalorada.
¿Cómo llegamos a este punto?
Malas ideas desde el principio de los tiempos.
You can offer me escape.
Pero ahora hay que quedarse, y defender el vórtice de ideas, esas ideas que no vienen de la cabeza, vienen del alma... y han estado desde siempre, y seguiran estando.
Porque no hay nada que sea más correcto.
viernes, 24 de junio de 2011
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