Un poco de historias tejidas, contadas y analizadas, un poco de memorias, una instancia de plasmar momentos.
Es extraño, hace un tiempo no me permitía conexiones tan fuertes con personas que sabía lo más probable fuesen pasajeros en la circunstancia, al igual que yo.
Ese día llegué sin otra intención que aprender, estudiar y conocer la gente de vital importancia en clase para no estar tan aislada. Aún recuerdo cuando ella me miró en la mañana y la encontré después en el baño, y luego, cuando aquella a mi lado me comentó que teníamos las mismas clases; unos días después ella me presentó al grupo de amigos que ya tenía, yo pensé que esos eran "sus" amigos y que yo nada tendría que ver con ellos, craso error. Mi primera impresión fue que todos se conocían desde antes y que sería imposible ser su amiga por eso mismo, pero descubrí que no era así y me impresionó entonces la cohesión lograda en tan pocos días. Comencé a encontrarlos en las mismas clases y el resto es historia conocida, amor amor, distancia.
A ti te conocí antes que a él, recuerdo una de nuestras primeras conversaciones, parecía mentira que te gustasen las mismas cosas que a mí, que quisieras estudiar lo mismo y tantas cosas más que me hicieron sentir de inmediato que podríamos llevarnos muy bien a pesar de que mi primera impresión de ti fue que eras un poco seria. (Las primeras impresiones suelen ser equivocadas, está comprobado linda)
A él lo conocí un tiempo después, ese día que fuimos a comer, y fue una historia un poco parecida, salvo que esta vez nos preocupamos de conversar de música y descubrimos que nuestros gustos eran bastante similares y quedé inmediatamente encantada, creo que te dije alguna vez que me molestó mucho que ese día te fueras con ella y me dejaras sintiendo que la conversación no había terminado aún y que eras un (palabras irrepetibles para el blog). Ya no pienso eso claramente y te agradezco por hacerme sentir realmente especial el día del cumpleaños, no sé por qué, pero lo hiciste.
El tiempo fue pasando y pude contarles parte bien profunda de mi vida, me fui apoyando en el día a día pues la situación que estaba pasando me lo pedía a gritos, gracias a eso descubrí que la amistad no es un suceso planificable y que llega cuando menos te lo imaginas, descubrí el amor-odio, y eso de sentir que conoces de mil vidas anteriores.
Ahora, que queda una semana para dejar esta dulce rutina quiero gritar, y hacer notar que no quiero que esto se termine, que no entiendo por qué tan poco,y que tengo miedo de perder, de perder la espontaneidad y cotidianidad de llegar cada lunes y comentar cualquier cosa, reirse hasta que duela el cráneo y quedarse conversando sólo por conversar...
Poder decir adiós, es crecer.
(entiéndase como un adiós a la rutina, no a las personas)
Es extraño, hace un tiempo no me permitía conexiones tan fuertes con personas que sabía lo más probable fuesen pasajeros en la circunstancia, al igual que yo.
Ese día llegué sin otra intención que aprender, estudiar y conocer la gente de vital importancia en clase para no estar tan aislada. Aún recuerdo cuando ella me miró en la mañana y la encontré después en el baño, y luego, cuando aquella a mi lado me comentó que teníamos las mismas clases; unos días después ella me presentó al grupo de amigos que ya tenía, yo pensé que esos eran "sus" amigos y que yo nada tendría que ver con ellos, craso error. Mi primera impresión fue que todos se conocían desde antes y que sería imposible ser su amiga por eso mismo, pero descubrí que no era así y me impresionó entonces la cohesión lograda en tan pocos días. Comencé a encontrarlos en las mismas clases y el resto es historia conocida, amor amor, distancia.
A ti te conocí antes que a él, recuerdo una de nuestras primeras conversaciones, parecía mentira que te gustasen las mismas cosas que a mí, que quisieras estudiar lo mismo y tantas cosas más que me hicieron sentir de inmediato que podríamos llevarnos muy bien a pesar de que mi primera impresión de ti fue que eras un poco seria. (Las primeras impresiones suelen ser equivocadas, está comprobado linda)
A él lo conocí un tiempo después, ese día que fuimos a comer, y fue una historia un poco parecida, salvo que esta vez nos preocupamos de conversar de música y descubrimos que nuestros gustos eran bastante similares y quedé inmediatamente encantada, creo que te dije alguna vez que me molestó mucho que ese día te fueras con ella y me dejaras sintiendo que la conversación no había terminado aún y que eras un (palabras irrepetibles para el blog). Ya no pienso eso claramente y te agradezco por hacerme sentir realmente especial el día del cumpleaños, no sé por qué, pero lo hiciste.
El tiempo fue pasando y pude contarles parte bien profunda de mi vida, me fui apoyando en el día a día pues la situación que estaba pasando me lo pedía a gritos, gracias a eso descubrí que la amistad no es un suceso planificable y que llega cuando menos te lo imaginas, descubrí el amor-odio, y eso de sentir que conoces de mil vidas anteriores.
Ahora, que queda una semana para dejar esta dulce rutina quiero gritar, y hacer notar que no quiero que esto se termine, que no entiendo por qué tan poco,y que tengo miedo de perder, de perder la espontaneidad y cotidianidad de llegar cada lunes y comentar cualquier cosa, reirse hasta que duela el cráneo y quedarse conversando sólo por conversar...
Poder decir adiós, es crecer.
(entiéndase como un adiós a la rutina, no a las personas)
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