Y estaba ahi, la nombré Amalia, pero prefiero llamarla Miel.
Miel estudia en un colegio emblemático de Santiago, y cada día se dirigía a la estación del metro. Y ahí fue donde la ví, de pie, esperando. Miel, porque se veía tan dulce. Miel llevaba dos bolsos, tenía la estatura promedio, sacó un brillito de labios que timidamente aplicó, y siguió esperando.
Miel tenía los ojos grandes y oscuros, largas pestañas, pelo negro y grueso, piel blanca y un poco manchada. Parecía parpadear lentamente, su boca tan apretada, sus ojos tan grandes, sus pestañas tan curvas...
Miel bajó en la misma estación que yo, pero se perdió entre la gente y en la dirección opuesta.
Miel estudia en un colegio emblemático de Santiago, y cada día se dirigía a la estación del metro. Y ahí fue donde la ví, de pie, esperando. Miel, porque se veía tan dulce. Miel llevaba dos bolsos, tenía la estatura promedio, sacó un brillito de labios que timidamente aplicó, y siguió esperando.
Miel tenía los ojos grandes y oscuros, largas pestañas, pelo negro y grueso, piel blanca y un poco manchada. Parecía parpadear lentamente, su boca tan apretada, sus ojos tan grandes, sus pestañas tan curvas...
Miel bajó en la misma estación que yo, pero se perdió entre la gente y en la dirección opuesta.
1 comentarios:
Yo creo que Miel abunda en todas las estaciones del metro, y por eso el metro lo llevo bajo la piel jajaja♥
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