martes, 20 de mayo de 2008

Filosofando puerilmente.

Siento que Tales de Mileto tenía razón al explicar el arjé (argé, arché) en base al agua.

Eran las ocho y media, algo por ahí, nunca me he preocupado realmente de la hora, la deduzco mirando el cielo. Me bajé dos cuadras antes de mi paradero habitual pues el taco me ponía nerviosa. Las puertas se abrieron, y me encontré con charcos y muchas gotas cayendo furiosamente sobre mi cabeza descubierta. Recordé que la lluvía más extrema de mi vida fue aquella mañana en Pucon con granizos incluídos, fue para reir más que desesperarse.
Ahora yo corría esquivando las pozas por la vereda y cantaba fuerte "Why does it always rain on me?" de Travis, mis manos se congelaban, mis pantalones se humedecian... "I can't sleep tonight, everybody's saying everything is all right..." Y bueno, es verdad, todo estaba bien, y la lluvía en la cara me hacía feliz, me hacía sentir viva y sinceramente me hubiese quedado más tiempo bajo el agua.
Llegando a mi casa aparece la idea de que todo está formado por agua, incluso nosotros, pues nos parecemos al agua, que viene, se va, que corre, se queda, se estanca, cae.
Y me siento feliz de ser como el agua, y de creer que Tales tenía razón, porque la tiene, al menos, en ese lugar de mi mente en que todo es posible.

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